domingo, 15 de abril de 2007

Incondicionalidad

El amor es incondicional.La amistad, no.

Te pueden joder, te pueden cagar o te pueden ofrecer la luna si estás enamorado. Te pueden juzgar, te pueden presionar y tú, contento (o jodido que es otra manera de estar contento). Al fin y al cabo somos humanos y nos seduce eso de ser contradictorios y ambigüos.

El amor te sorprende y te desengaña, te protege y te ataca, te acaricia o te agrede. Te sofoca a la vez que calma tu sed. Te hace un nudo en la boca del estomago y te sacia. Puedes equivocarte y rectificar, estar errado y corregirte, te puedes sentir minusvalorado, minúsculo, mínimo que si estás enamorado eres la persona más felíz del mundo, todo lo justificas, todo se aplaca, siempre perdonas. El amor está hecho para eso, para perdonar las pequeñas y sutiles putadas de la vida. Para eso y para disfrutarlo, porque será el único momento en tu vida en que soportarás lo insoportable.
La amistad es condicional. De un amigo solo esperas que no chafe tu amistad con un descuido. Esperas que cuide lo que le das. Quizá es mucho pedir, pero si un amigo te sorprende y te desengaña, no te protege, te agrede y te deja un nudo en la boca del estomago, no es tu amigo. La incondicionalidad tiene un límite. Cuando acaba el amor, puedes desaparecer por la primera puerta que te encuentres, y adios, muy buenas. Algo de ansiedad, un tiempo sin hablaros, y un día quedas. Te tomas un café y, como en el cine se arregla todo; o como en la vida real no volveis a cruzaros la palabra, jamás. Pero en la amistad, no puedes desaparecer sin dejar un rastro tras de ti, un cordón umbilical por el que siguen fluyendo dolores y recuerdos. La única solución es cortar el cordón. No se puede recuperar lo irrecuperable.
La amistad es un amor con límite y precio. El precio de no quebrantarlo, de no disminuirlo, de no minimizarlo, de no corromperlo, de no despiezarlo y quitarle la esencia. De no hacerlo condicional, porque entonces deja de ser amistad y es dependencia, adicción, enganche, te vuelves un asalariado de la amistad, le pones precio, la tasas, la modificas, la adulteras, la vuelves amor.

3 comentarios:

Celia dijo...

La amistad... Hay amistades que te decepcionan... pero tal vez esperabas más de ellas, o incluso lo exigías. Y, en algunas ocasiones, cuando te tropiezas y no encuentras quien te ayude a levantar, te das cuenta que tal vez no querías una simple amistad y eso duele. Pero únicamente no te duele a tí, también a esa amistad que no entiende y no sabe que hacer ante ese amor al que no corresponde.

Marta dijo...

Qué importante es ésto que planteas! Al final sólo se trata de sentimientos. Pero es que al final son sólo eso, los sentimientos, los que hacen que nos movamos por el mundo, como un viaje de idas y venidas que a cada paso nos enseña algo nuevo. No somos del todo conscientes de ellos hasta que, en un momento de intimidad, quizás buscada, nos damos cuenta de lo que suponen cada amigo, cada compañero, cada amante...y sólo así, sabemos si somos consecuentes con aquello que sentimos, si damos lo que deberíamos como amigo de nuestro amigo, compañero de nuestro compañero o amante de nuestro amante. Mucho ánimo en este camino que has decidido recorrer, en el que paso a paso nos darás a conocer esa parte de ti que tanto nos gusta conocer. Un besito.

magdalena dijo...

Definitivamente, pero creo yo que solo para ciertos momentos de tu vida. Es decir, no me parece errado pretender incondicionalidad de afecto en una amistad, en especial cuando uno es joven y tal vez ocupan mucho mas tiempo tus amigos.
Tal vez si lo llevas a la adultez, la pareja termina tal vez apropiandose de esa incondicionalidad (hasta mi parecer, hacerse casi simbiótica y contraproducente).
Por aquello que se, creo que la incondicionalidad solo se encuentra en el vínculo madre-hijo (y me refiero a los primeros años de vida). Pero la verdad es tal cual la describiste, ya no hay mas incondicionalidad entre amigos, y en algunos casos ni siquiera en las parejas. Es lamentable cuando los caminos se separan y las prioridades de uno impiden compartir el tiempo con los afectos. Me parece que habría que reflexionar sobre eso.