viernes, 22 de agosto de 2008

Después de leer: El profeta habla de los cubanos, de Luis Aguiar León.

A vista de pájaro, los cubanos somos como niños que se enfadan, se pegan y se dicen hasta del mal que se van a morir mutuamente. Con los pies en el suelo, los cubanos somos los mismos niños después de sentir remordimientos; estrujando el faldón de una camisa, llamamos a nuestro amigo y le decimos a modo de disculpas: "¿vamo' a tumbar güayabas?". Los cubanos, a vista de pájaro parecemos una masa diligente, uniformada y concienzudamente guiada, llevando a cuestas el peso que no pedimos llevar; y que (ya tú ves), nos toca; o nos ha tocado y ahora;,bueno, nos hemos acostumbrado a él. Pero más abajo, (vamos, de cerquita) los cubanos nos unimos instintivamente a la corriente de nuestras aspiraciones, nuestros sueños, de los sueños y aspiraciones del vecino, del familiar, del amigo. Por eso no estoy de acuerdo con Luis Aguilar León. Es imposible separar a un cubano. Ahy un hio ¡Figurate tú que yo he visto cubanos arruinándose llamando por teléfono a su madre en Cuba, a sus tíos el New Jersey, New Haven, California o Connecticut; a su socio de siempre en Amsterdam y al hijo de la mejor amiga de su madre que vive en Liubliana! Y cuando comunican por fín, no hay fuerza en el mundo capáz de impedirle preguntar: ¿Cómo estás?

1 comentario:

Té la mà Maria - Reus dijo...

gusto en saludarle y mandarle mis mejores deseos

una fuerte abrazo desde Reus Catalunya