jueves, 18 de junio de 2009

España. La cal y la sal.

Me siento ante la televisión con un calor de mil demonios que me devora. Evadirse es un recurso facil cambiando de canales. Pienso en el calor, sofocante calor de noche. Me detengo en La1. Un documental sobre los ricos. DIOS!, mi reino por un abanico...

Yo no soy de los que piensa criticar a la Televisión Pública por emitir el carnaval de personajes, tocados por una crisis, que a lo sumo ha hecho que tengan que comprarse una botella menos de Belle Epoque (http://www.directoalpaladar.com/otras-bebidas/el-champagne-mas-caro-del-mundo-belle-epoque-de-perrier-jouet) o que hacer un viaje en bussines class, en una compañía ordinaria y no en un vuelo privado.
En algunos momentos en que salí al balcón, espié las ventanas abiertas a la noche veraniega, intentando atrapar un poco del aire que se entremezclaba con las hojas de los arboles. La luz de neón desdibujada la silueta de las sombras de mi calle, y mientras se consumía el cigarrillo pude apreciar la orgía de riqueza en las teles de las casas de mis vecinos; obreros quizá afectados por un ERE, desocupados, jubilados que hacen malabarismos diarios con su pensión para llegar a finales de junio. En este tiempo, una de los juegos de la demagogia consiste en decirle al "respetable" (público) que hay un mundo distinto a un mando de distancia; un mundo con menos dolor y sufrimiento, donde es posible bañarse en champán (a 1800€ la botella) o ponerte un channel, en vez de un rolex. La conclusión a que llega el programa, y parecería sacada de un speech de Karl Marx (el cuarto hermano, el menos cómico), es que los ricos; 164.000, con un patrimonio superior al millón de euros, en el estado español, son cada día más ricos y los pobres, más pobres. ¡ Qué ironía!, Hacer demagogía hoy, es desempolvar el viejo traje de la justicia social y airearlo como una bandera. Comprensible la indignación de algún familiar de alguno de los más de 500 personas en Canarias, 1741 fallecidas en Aragón o los casi 6400 de toda Valencia personas fallecidas sin recibir la ayuda a la dependencia, por poner tres casos.
Esta dulce luna de miel (gastarse 77.000 euros en un reloj con incrustaciones de diamantes), recuerda otra que presagió un cambio y atrajo una guerra; mundiales ambos, (cambio y guerra) a principios del pasado siglo. Y no lo digo yo. Los puntos de contacto de los dulces años 20 y la veintena nazi-fascista que desembocó en la II GM están en la crisis del 29, el paro y el desempleo tras la primera guerra europea, la hiperinflación especulativa que se llevó por delante la economía y que sirvió en bandeja el argumento del odio racial y el espacio vital que aupó al nacinalsocialismo al Poder en Alemanía y al Fascismo en Italia(http://www.youtube.com/watch?v=dZc2HVK2TTY).

La 2 emitió "Flores de luna", un documental filmado en la barriada del Pozo del Tio Raimundo. Cuentan que la solidaridad era el pan de la cena. A hurtadillas y en una noche, con cuatro tablas se levantaba un chamizo. Los vecinos; inmigrantes andaluces y manchegos, prestaban sus manos, sus muebles ya hasta a sus hijos para evitar que la policia echara al recíen llegado. La Voluntad era el pan de la mañana. Con lo puesto se iban a "Madrid". El Pozo era el extrarradio, y trabajaban en lo que podían. Al regreso, se apuntaban a la escuela, algunos con 40 años, para aprender a leer y a escribir. Otros apoyaban la lucha del Padre Llanos, un cura castrense, falangista de la primera hora que, al final de sus días, enfrentado al Generalisimo, y tras su muerte, obtuvo el carnet de miembro del Partido Comunista. El Padre Rojo, defendido por Franco en vida, consiguió servicios básicos, alfabetizó, creó redes de participación ciudadana; en fin, dotó de dignidad a un grupo muy unido por la exclusión y la miseria.
Hoy el barrio vallecano es azotado por el fracaso escolar. 7 de cada 10 alumnos abandonan las aulas, el segundo mayor en toda España. Se repiten slogans que por su facilidad, y porque atacan lo más pasional del ser humano, se aprehenden antes que los algoritmos o quién era García Lorca. Que el trabajo español, para los españoles, que los rumanos, dice la amiga de una amiga, pegan por gusto y huelen mal. Prefieren el trafico y consumo de drogas y la ignorancia: "estudiar es de pringa'os". Un barrio en que a la ausencia de referentes se une de un discurso xenófobo. Donde trabajo con esfuerzo es cosa de "parias" y no hay recompensa mejor que el grupo, el pensamiento colectivo, la unicidad.

Se cierra el ciclo. Salgo al balcón, mi vecino baja las persianas. Veo su silueta vigilante, espiando cada movimiento de mi brazo oscilante: el cigarrillo a la boca, el brazo a posarse en la baranda del balcón. La calle tranquila. La luz del salon de mi vecino se apaga.

ver: Los ricos también lloran. http://www.rtve.es/alacarta/player/523465.html
ver: Flores de luna. http://www.filmin.es/ficha_store.html?id=48126