sábado, 24 de enero de 2009

Probablemente Dios, no existes

Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida. En la parte trasera de un autobús, se pasea oronda por Barcelona, esta divisa que parece no ofender a nadie. En Madrid, reza otro: Cuando todos te abandonan, Dios permanece contigo. Dicen de la frase, que pertenece a Ghandi. Lo paradójico de todo este asunto es que ambas frases, la atea y la creyente, son la punta de lanza de una batalla dialéctica en la que todos piden para si la razón. ¿Existe o no, eso que llaman DIOS?


Dios no existe.


Pregúntenle a Abu el Eish, médico palestino, al que una bomba segó la vida de sus hijas mientras retransmitía para un cadena de televisión israelita el bombardeo de Gaza. Grita desesperado buscando un culpable para tanto dolor, pero culpar no le brinda consuelo. Implora a Alláh, se pregunta porque tanta injusticia, increpa a sus interlocutores. Nadie responde. Nadie le devuelve la vida a sus hijas. El periodista televisivo, que atiende la llamada en directo a través de un teléfono móvil, le propone que el mismo ejercito que mató las niñas, envié una ambulancia para intentar salvarles la vida, Es por su inocencia, uno de esos momentos que harían reír, de no ser por la triste realidad de la guerra.

Pregúntale a los sobrevivientes de los altrededor de 2000 muertos en Sabra y Shatila, muertos con el apoyo, la omisión, o ambas cosas del ejercito Israelí de Ariel Sharon y las balas de las milicias falangistas de Elia Hobeika. Castigo divino; este último voló por los aires en Beirut. O simple venganza humana; no lo sé, pero de haber existido Dios: ¿donde estaba?.

Pregúntenles a los millones de creyentes católicos de países como Sudáfrica donde el SIDA es un plaga que afecta a la tercera parte de la población, a los que Juan Pablo II y la jerarquía católica imponen la prohibición del uso de profilácticos (condones), porque DIOS y solo él, tiene potestad de dar o arrebatar la vida.


Dios existe.


Pregúntenle a Antony Flew. El filosofo ateo más importante de su generación, después de plantear el Principio de Mistificación, por el cual, (a ver si lo he entendido) si algo que no puede comprobarse con los cinco sentidos, no existe (eso que llaman lo positivistas Sentido de Criterio Verificable); una persona no creyente puede demostrar la inexistencia de Dios, al preguntarle a una persona creyente: ¿Dios te ama? Si la persona no lo puede demostrar a través del tacto, el oído, el gusto, el sabor o la vista, eso quiere decir que Dios no le ama, y por tanto, que no existe. La contraparte es que un principio es científico, es una constatación empírica, solo se refuta a si mismo, de lo contrario terminar siendo un dogma. Si ese creyente dice que no siente a Dios por ninguno de los huecos de su piel, pero tiene la FE en que Dios existe, entonces ya pueden pasar mil autobuses diciendo lo contrario. Dios seguirá formando parte de su ser. Quizá por esto los defensores del creacionismo han encontrado un aliado inesperado en el mismo Flew cuando dijo que, quizá un arquitecto halla puesto en el universo, cada cosa en su sitio, construyendo un engranaje casi perfecto, inteligente.


Dios probablemente exista. O no. Pero es estéril discutir más allá del punto de vista. La fe en un diseñador inteligente, un mago de las finanzas piramidales o un evidencialista, es tan personal como la ropa que cada cual viste o la comida que le sirve de alimento. Comprobable con los cinco sentidos son la masacre, el deseo, el malestar y la alegría.


Yo soy feliz porque Gracias a Dios, Dios ni existe ni deja de existir, sino todo lo contrario.

1 comentario:

Oihana dijo...

Pienso que si Dios existe, juega sobre un tablero de ajedrez con nosotros. De forma cruel y diabólica.

Si no existe, que Dios nos ampare, porque estamos a la merced del ser humano, que si cabe es más egoísta y cruel que él.